Si nos remontamos a la Antigua Grecia, probablemente a más de un lector le sonará “Eros”, el dios griego del amor. Si era tan importante como para hacerle un templo y adorarlo, quizá el erotismo de hoy en día, aunque ya no sea un dios, siga teniendo bastante relevancia en nuestras vidas…

Como decíamos, la palabra “eros” designaba el amor apasionado unido al deseo sensual. Si volvemos en el tiempo a la actualidad, la RAE define erotismo como 1) lo que excita el placer sexual, 2) cualidad de ciertos hechos y situaciones que estimulan la sensualidad. El erotismo implica el deseo exclusivamente humano de expresar el amor a través de la sexualidad y la afectividad hacia otra persona. ¿Qué significa esto?

El sexólogo Eusebio Rubio define el erotismo como uno de los cuatro pilares de la sexualidad. Siguiendo la teoría de los sistemas, presenta un modelo en el que la sexualidad se concibe por (1) el género, (2) el erotismo, (3) el vínculo y (4) la reproducción. Bajo esta teoría, el erotismo se define como todo aquello que rodea a la excitación sexual, a la vivencia del placer, incluyendo las ideas, creencias y aspectos mentales que envuelven dicha vivencia.

El erotismo es algo exclusivamente humano. Se alimenta de nuestra imaginación, memoria, fantasía y dinámicas sociales, expresándose de manera muy diferente según la cultura y la psicología cada uno. Puede empezar en un ambiente romántico, una mirada, un roce sutil, un baile o una conversación.

Hace uso de recursos como la palabra, el vestuario, los gestos, aromas y sensaciones, todo al servicio de una sexualidad compartida. El erotismo es la invención, variación incesante; el sexo es siempre el mismo.

La pornografía, una vuelta sobre sí misma

En todo encuentro erótico intervienen siempre dos personas, nunca una en solitario. La pornografía, al igual que la prostitución, destruye lentamente lo más íntimo de las personas: cuando el cuerpo se presenta de manera obscena, la persona se enseña a los demás como un simple objeto disponible, con su aspecto sexual en primer plano de utilidad. La gran dignidad humana se transforma en utilitarismo, disminuyendo a la larga el verdadero placer.

Cuando la pornografía se emplea como recurso para responder a impulsos de la propia sexualidad, se reduce la sexualidad a una sola cosa: el placer individual, la búsqueda de la dopamina. Se dejan atrás el erotismo necesario para seducir y crear intimidad entre dos personas, pues la pornografía se hace alcanzable desde la comodidad de la independencia. No deja hueco para emociones ni romanticismos, es solo placer.

Es entonces cuando la conducta comienza a asemejarse al comportamiento animal, escindiendo lo biológico de las demás dimensiones de su humanidad. Así, la pornografía conlleva un desorden implícito en sí mismo, porque nos lleva a buscar placer sexual al margen del amor o la experiencia compartida. La sexualidad cae en un sinsentido. Y en este sinsentido es donde prospera la adicción.

¿Hay un erotismo sano?

¿Es sano buscar el erotismo? ¿Existe un erotismo sano? La respuesta hay que darla en mayúsculas: POR SUPUESTO QUE SÍ. Los griegos no se equivocaban al darle tantísima importancia: el erotismo existe en la biología, psicología y sociedad del hombre y de la mujer. Sin embargo, hay que saber cómo y dónde buscarlo para poder saciarlo.

Hoy en día, hay contenidos pornográficos que se venden en las redes como una falsa forma de erotismo: anuncios de perfume que tratan de despertar nuestra sensualidad, películas con escenas explícitas que se disfrazan de romance, la saturación del sexo en la publicidad… Se trata de sutiles trampas que tientan a una parte de nuestra naturaleza más humana: el deseo de vivir la sexualidad en su plenitud.

Por ello, no solo es que el erotismo sea sano, sino que es necesario para mantener relaciones románticas duraderas y plenas, que sepan entender la belleza de seducir y cuidar todo un vínculo. Sin embargo, es necesario luchar por proteger nuestro erotismo de trampas como las que nos ofrece la pornografía. Estas trampas reducen nuestra sexualidad a una mera búsqueda de placer, cuando la sexualidad humana consiste en mucho más… y mejor.

 

Referencias:

https://biblioteca.unipac.edu.mx/wp-content/uploads/2017/06/Sexualidad-Humana.pdf#page=48

https://www.smujerescoahuila.gob.mx/wp-content/uploads/2020/05/Sobre-la-sexualidad-humana.pdf

https://www.researchgate.net/profile/Jaime-Nubiola/publication/242611338_Erotismo_y_pornografia/links/56228b0608aed8dd194408aa/Erotismo-y-pornografia.pdf